A veces me pregunto por qué hago las cosas. Por qué pregunto, por qué me preocupo. ¿Por qué? Si al final no sirve para nada y la que sale jodida siempre soy yo. Es decir, por qué coño hago yo el esfuerzo de ayudar a alguien cuando mi ayuda no sirve una mierda y me mandan a tomar por culo.
Y luego me dicen que debería cambiar de actitud. ¡Es que es flipante joder! ¿Yo tengo que cambiar de actitud? ¿Yo? Uf, me toca las narices. Tanto que no puedo explicar la frustración que siento y mira que escribir siempre me ha ayudado.
Pues hoy no me ayuda.
No se que hacer.
Lo digo enserio.
Solo se una cosa, y es que no voy a cambiar ni una puta vez más por que la gente me lo diga, y piense que es lo mejor para mi. Cambiaré si a mi me da la gana y no será para bien, lo aviso.
He estado todo el puto verano sin salir de casa, leyendo. ¿Os creéis que me importa seguir así un curso entero, o toda mi vida? Pues no mira, en mi casa tengo lo que necesito. Buenos libros, y buena música que muchas veces me ayudan más que otras cosas. Y qué sí. Que me quedaré llorando más de una noche y más de un día estaré deprimida por no decir todos. ¿Pero sabéis qué? Me da exactamente igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario