Creo que es justo decir que mi vida es injusta.
Mi vida es una puta mierda, sí, pero también es muy injusta.
Siempre que estoy feliz estoy preocupada por que sé que se terminará y que me tocará volver a dormirme llorando. Y como no puede ser de otra manera siempre pasa igual.
Mi felicidad debe de tener un topa, cuando llego a ese tope, el mundo se derrumba a mis pies ¿Y seguís juzgándome por que prefiera quedarme en casa leyendo? Aunque esa es otra, ¿Con quien iba a quedar? Si estoy sola.
S-O-L-A.
Pero eso, bueno, ya no me importa. Uno se acostumbra.
Pero no me acostumbro a que todo lo bueno de mi vida me abandone, tarde o temprano. Y por es por eso por lo que me doy de bruces contra la pared.
Mi vida es injusta, ciertamente.
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